domingo, 7 de abril de 2013

La razón


   Son muchas las ocasiones en que nos encontramos en la encrucijada de a quién escuchar: si lo que dicta tu mente, o tu voz interior. Es mucho más complejo cuando es por cuestiones de amor, donde involucras sentimientos, recuerdos, pero sobre todo tu corazón. Muchas veces, cuando se está enamorado, dejamos pasar los errores y las equivocaciones, si bien es cierto nadie es perfecto, pero cuando se ama de verdad tratamos de dar siempre lo mejor de nosotros mismos, de hacerle sentir al ser amado todo aquello que por él sentimos.

   Pero hay ocasiones, en que nuestros errores causan heridas tan profundas, que quedan guardadas en nuestro subconsciente y que con el tiempo pasan a formar parte de lo que algún día serán también los llamados recuerdos. Hay recuerdos de todos los matices: tristes, alegres, chistosos, dolorosos... Momentos que hemos pasado, que en el momento nos hicieron sentir de tal manera, y que conforme va pasando el tiempo, vamos perdonando u olvidando. En muchas ocasiones, vamos agujerando más y más nuestro corazón.

   Cuando ha habido tanto dolor, decepción y sufrimiento, el corazón -aún con cientos de heridas- empieza poco a poco a cicatrizar, y a pesar de que llegue algún día a sanar, las huellas y marcas que quedan nunca se borrarán, y es precisamente ahí cuando entra la razón y comienza ese conflicto interno de no saber a quién escuchar. El ser humano tiene la capacidad de perdonar, pero aunque perdonemos, no olvidamos. El que dice que el que perdona de verdad, olvida, miente. Las heridas que alguna vez nos causaron nos marcan de tal manera que nos hacen cambiar el modo de ver las cosas.

   Algunos optan por huir de sus sentimientos, otros, se arriesgan a intentarlo pero ya no dan todo de sí por miedo a volver a salir lastimados. Lo cierto es que no sabemos qué pasará. Cuando amamos, sufrimos, reímos, es un riesgo que corremos porque no sabemos si seremos correspondidos de la misma manera, no sabemos qué pasará, no sabemos con qué intensidad la otra persona nos querrá. Y cuando es esa misma persona que tanto amas, la que un día te hizo tanto daño, es aún más confuso.

   La razón te dice:

   "Acuérdate de lo que te hizo, acuérdate de las lágrimas que derramaste, acuérdate de los malos ratos que pasaste, acuérdate del sufrimiento que te causó a ti, tus amigos y tus padres". 

   Eso no es amor, porque quien ama no lastima, no hiere, no hace daño. Pero luego, el corazón empieza a acelerarse y levantarse y te dice: "inténtalo por ese amor tan grande, esta vez será diferente, ya han madurado, harán lo posible por no cometer los mismos errores porque ustedes han demostrado que este amor no es en vano.”

   Y sientes que si bien es cierto, podrá haber miles de personas que pudieran hacerte feliz, hay sólo una persona que ha logrado despertar en ti sentimientos que nunca antes sabías que existían, y es esa misma persona que un día te hizo sufrir. Es entonces cuando empieza la lucha entre el corazón y la razón. La razón trata de hacerte entender, que si en ese entonces, las cosas no funcionaron, fue por algo. Quizás, esa no es la persona para ti, quizás mañana vendrá la persona que te haga feliz y te darás cuenta que todo el sufrimiento que alguna vez pasaste, valió la pena para alejarte de esa persona que creíste alguna vez amar, para que ahora puedas disfrutar de tu verdadero amor.

   Pero hay algo que la razón no entiende, y es que el corazón a pesar de todos los golpes que algún día recibió, tiene cierta intuición, y es por eso por lo que tanto aclama y te ruega que le des otra oportunidad, porque muy en el fondo sabe que nunca volverá a amar a nadie como a esa persona por la que está dispuesta a arriesgarse a que le cause una herida más.
Dicen que el tiempo lo cura todo, pero cuando ya ha pasado un tiempo considerable, y las cosas en tu vida empiezan a mejorar...

   Cuando crees que ya lograste olvidar a esa persona, y que si la ves simplemente sentirás un cariño por los recuerdos de aquellos momentos que te hicieron enamorar, el corazón te traiciona y el tiempo pasa a ser tan sólo un instante. Y es cuando te das cuenta de que el corazón tiene razón, porque todo el tiempo que aquella persona estuvo lejos de ti, se congeló en el espacio y aunque hayan pasado días, semanas, o años, tu corazón sigue amando con todas las fuerzas a ese ser tan especial.

   Y es aquel mismo corazón que un día sentiste que lo hicieron pedazos, el que te dice “no importa, aún con estos pedazos, lo sigues amando, yo estoy dispuesto a intentar” La razón siempre intentará evitar que sientas dolor. Pero es esa la única manera que tenemos para darnos cuenta de qué sentimos. Lastimosamente, necesitamos de momentos tristes, para disfrutar de los momentos alegres; necesitamos de lágrimas y dolor, para valorar la risa y el amor; necesitamos de momentos difíciles, y de perder, aunque sea por un tiempo, al ser amado; para aprender a valorarlo, y darnos cuenta de la importancia de su presencia.

   Y es entonces, cuando la razón pierde contra el corazón al darse cuenta que si no lo intentas, siempre tendrás la espinita del “qué hubiera pasado”; y si intentándolo, y aun así, las cosas no resultan, la gente te dirá “te lo dije”, quizás hasta tú mismo te reproches y digas “por qué no escuché lo que me dictaba la cabeza”; pero tu corazón, aún con lágrimas y nuevamente destrozado te dirá “ánimo, al menos lo intentaste, ahora sí puedo volver a dormir hasta sanar” y solamente ahí, será el corazón quien le diga a la razón “tenías razón, fui yo quien estaba en un error”.

   Y la razón, sabiendo el dolor del corazón, no se lo reprochará, simplemente le dirá “tú escogiste arriesgarte, tú escogiste intentarlo una vez más, pero tranquilo, no sé cuándo, pero las heridas sanarán y algún día llegará aquella persona que te mencioné tiempo atrás".

   Pero, si el corazón sale victorioso, al saber que su decisión fue la acertada, bromeará con la razón y le dirá “qué bueno que no te escuché, porque si lo hubiese hecho hubiera perdido la oportunidad de ser realmente feliz” y será precisamente en ese momento en que ambos entenderán que la vida no tendría el mismo significado ni valor, si no supiéramos qué es sentir. Y es que es con la cabeza que aprendemos a diferenciar los sentimientos que denota un corazón, ya que es con sus alegrías y tristezas que la razón interpreta aquello que siente el corazón y que nosotros llamamos amor.






W.F.A.G.T.



jueves, 4 de abril de 2013

La amistad en las estrellas

   


   "Éramos amigos y nos hemos vuelto extraños. Pero está bien que sea así, y no queremos ocultarnos ni ofuscarnos como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. 

   Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo; bien podemos cruzarnos y celebrar juntos una fiesta, como lo hemos hecho - y los valerosos barcos estaban fondeados luego tan tranquilos en un puerto y bajo un sol que parecía como si hubiesen arribado ya a la meta y hubiesen tenido una meta. Pero la fuerza todopoderosa de nuestras tareas nos separó e impulsó luego hacia diferentes mares y regiones del sol, y tal vez nunca más nos veremos - tal vez nos volveremos a ver, pero no nos reconoceremos de nuevo: ¡los diferentes mares y soles nos habrán trasformado! 

   Que tengamos que ser extraños uno para el otro, es la ley que está sobre nosotros: ¡por eso mismo hemos de volvernos más dignos de estimación uno al otro! ¡Por eso mismo ha de volverse más sagrado el recuerdo de nuestra anterior amistad! 

   Probablemente existe una enorme e invisible curva y órbita de estrellas, en la que puedan estar contenidos como pequeños tramos nuestros caminos y metas tan diferentes -¡elevémonos hacia ese pensamiento! Pero nuestra vida es demasiado corta y demasiado escaso el poder de nuestra visión, como para que pudiéramos ser algo más que amigos, en el sentido de aquella sublime posibilidad. Y es así como queremos creer en nuestra amistad de estrellas, aún cuando tuviéramos que ser enemigos en la tierra."



W.F.A.G.T.




viernes, 1 de marzo de 2013

If U think U know me


   Introspección (Retrospección).

   Tranquilízate, respira, medita, recuerda.

   ¿Ofuscado?, ¿Intranquilo? ¿Deprimido?, ¿Excitado?, ¿Gozoso? Recuerda y divaga, que nada te espera más que tú mismo. Vuelve a ese día, esa noche, ese instante, aquel que te tenía intranquilo o el que te llenaba de júbilo, aquel que te mortifica, aquel que te llena de dicha de todo eso, no deseches nada pues todo te servirá pronto.


   ¿De qué está hecha la vida sino de experiencias? Disfruta, cada una de esas sensaciones y date cuenta que lo que sientes un instante no se repite al siguiente, una vida es una vida y si al final aprendes de la misma, siéntete dichoso por eso recuerda y nunca dejes fuera nada.

   Reflexiona tus errores y apláudete tus aciertos vuelve a sentir, a vivir. Avergüénzate de ti mismo, ríete, los momentos son tuyos y no desaparecen una risa, un llanto, una lágrima, una caricia, una nota, una pieza musical; todo esto es parte de ti mismo y te hace lo que eres ahora date cuenta y ámate por quien tú eres.





W.F.A.G.T.



martes, 12 de febrero de 2013

Tempus fugit

   Es el tiempo. Es tu tiempo y es mi tiempo,
quizás ese tiempo es sabio y sabe cuando hablar y cuando callar.
   Es el tiempo que manejamos sin manejar,
quizás ese tiempo nos llevó a donde nos pudiéramos verdaderamente encontrar.
   Es el tiempo que duró en despertar,
quizás ese tiempo no fue en vano, como solía pensar.
   Es el tiempo que nos condujo a buscar refugio en otro lugar,
quizás ese tiempo fue un aliado en el camino que elegimos transitar.

   Es el tiempo que necesitábamos recorrer,
quizás ese tiempo nos ayudó a comprender.
   Es el tiempo que desafió nuestro andar,
quizás ese tiempo hizo magia entre la distancia y la inseguridad.
   Es el tiempo que nos enseña a mirar más allá,
quizás ese tiempo hoy nos obligó a crecer y madurar.
   Es el tiempo que transcurrió en dos veranos y un atardecer,
quizás ese tiempo vió, un almita comenzar a florecer.

   Es el tiempo el dueño de la verdad,
quizás ese tiempo sabía que no quedaba otra salida que esperar.
   Es el tiempo que difícilmente nos vuelva a guiar,
quizás ese tiempo ahora no es más que una traba para continuar.
   Es el tiempo que ansiaba que terminara ya,
quizás ese tiempo llegó a su final.
   Es el tiempo de nuevo que nos ve jugar,
quizás ese tiempo ya es nuestro y es hora de comenzar.




...tanto tiempo y me parece ayer cuando todo empezó...




W.F.A.G.T.



jueves, 7 de febrero de 2013

Grano de arena




"When the beginnings of self-destruction enter the heart 
it seems no bigger than a grain of sand..."

             (Jonh Cheever - "Diarios")


   Cuando la autodestrucción entra en el corazón, al principio parece un grano de arena. Es como una jaqueca, una indigestión leve, un dedo infectado; pero pierdes el autobús de la 8:20 y llegas tarde para solicitar un aumento. El viejo amigo con quien vas a comer de repente agota tu paciencia y para mostrarte amable te tomas tres copas, pero el día ya ha perdido forma, sentido y significado. Para recuperar cierto propósito y belleza, bebes demasiado en las fiestas y te propasas con la mujer de otro y acabas por hacer algo tonto y obsceno y a la mañana siguiente desearías estar muerto. Pero cuando tratas de repasar el camino que te ha conducido a este abismo, sólo encuentras en grano de arena...



W.F.A.G.T.




miércoles, 23 de enero de 2013

Nakami



"Vaig caminant, vaig avançant,
i aqui el misteri es va fent més gran,
dificultaran el mig del pas,
que arribem tots junts al final.
A tu i a mi ens fa sentir,
l'emoció de ser en aquest món lluitant,
sentir el batec que em va guiant.

El camí seguiré, i no el deixaré,
sé que amb esforç, podré arribar-hi,
el cel m'ha dit, que m'en sortiré,
ho sabré, quan el sol torni a brillar.

Sempre caçant, anant endavant,
per sobre l'anell de moèbius.
Amb moltes ganes de compartir,
noves maneres i estils.
Va començant, es va escampant,
aquest aroma em va recordant,
que en el meu cos, la llibertat,
li va molt i molt bé, sí.

Sé que a l'altre costat, d'un mur que no veig,
m'estas esperant, i vinc a buscar-te.
Aviat hi arrivaré, allà et trobaré,
em duràs, navegant, cap al teu món."




W.F.A.G.T.

sábado, 29 de diciembre de 2012

The Man

   Sonríe.

   Es lo único que vale la pena en esta puta vida.

   Muy pocos saben hoy lo que es el hombre. Muchos lo sienten y, por decirlo, mueren mas aliviados, como yo moriré más aliviado cuando termine de escribir esta historia. 


   No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún. Pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. 


   Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más así mismos. La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. 


   Ningún hombre ha sido nunca por completo sí mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, viscosidades y cascaras de huevo de un mundo primordial. Alguno no llegará jamás a ser hombre, y seguirá siendo rana, ardilla u hormiga. Otro, es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto pez. Pero cada uno es un impulso de la Naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos orígenes comunes: las madres; todos nosotros venimos de la misma sima, pero cada uno (tentativa e impulso de lo hondo) tiende a su propio fin.


   Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.






W.F.A.G.T.